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Cómo combatir los brúquidos de las leguminosas: inventario de soluciones

En Francia, las lentejas y las habas son dos cultivos de leguminosas de primer orden. Los brúquidos constituyen su principal amenaza. Veamos qué medidas es necesario implementar para minimizar este riesgo y proteger su cosecha.
13 de mayo de 2026 por
Pierre Poujaud

Artículo escrito porAgroParisTech Servicio de Estudios.

Desde 2010 se observa un fuerte aumento de las superficies de producción de leguminosas en Francia (2 % de la Superficie Agrícola Útil francesa en 2019 según France AgriMer), en paralelo a un estancamiento o incluso descenso de los rendimientos. Sin embargo, el interés agronómico y económico de estos cultivos incentiva cada vez más a los agricultores a integrarlos en sus rotaciones. Además, representan una vía privilegiada para reducir la dependencia de las proteínas animales. Éste es el objetivo del Plan Proteínas puesto en marcha por el gobierno en el marco del plan de recuperación.

Gráfico de la evolución de la superficie cultivada de lentejas (ha) y el rendimiento (q/ha) en Francia, 1961-2019

En Francia, las lentejas y las habas son dos cultivos de leguminosas de primer orden: los brúquidos constituyen su principal amenaza. En caso de infestación, una intervención en el almacenamiento es indispensable para satisfacer las condiciones de comercialización. En alimentación humana, la norma de seguridad sanitaria fija el límite de granos atacados por brúquidos en un 3 %. En este artículo veremos qué medidas es necesario implementar para minimizar este riesgo y proteger su cosecha.

Gráfico de barras y línea con superficie anual (ha) y rendimiento (q/ha) del cultivo de haba en Francia, 1955–2020*

¿Qué son los brúquidos?

Los brúquidos son coleópteros que ponen los huevos dentro de las vainas. Sus larvas se desarrollan a lo largo de todo el ciclo del cultivo. Una gran parte de los brúquidos salen de los granos poco después de la cosecha, una vez alcanzado el estado adulto, para dirigirse a lugares de reproducción cercanos. Pueden entonces invernar e infestar los cultivos al año siguiente.

Es importante destacar que los brúquidos se reproducen una sola vez al año: no salen de los granos hasta que su desarrollo larvario ha concluido y no atacan los granos durante el almacenamiento. El control de los brúquidos difiere, por tanto, del de otros insectos ravageurs (en particular los de los cereales).

A nivel de campo, únicamente está autorizada una pulverización de insecticida a base de lambda-cihalotrina en el momento de la floración, que corresponde al periodo de infestación de los cultivos. No obstante, esta materia activa tiene un efecto negativo sobre los insectos polinizadores y debe aplicarse en su ausencia, lo que reduce aún más la ventana de acción.

Gorgojo del frijol (Bruchus rufimanus) en macro, perfil lateral; plaga de legumbres y granos almacenados

Métodos de control en almacenamiento

El control de los brúquidos se lleva a cabo principalmente en el almacenamiento, en dos etapas:

  1. Cosechar pronto (con un 15 a 20 % de humedad) para atrapar los brúquidos dentro de los granos, y a continuación secar/ventilar con aire caliente hasta alcanzar el 14 %.


  2. Eliminar los brúquidos en el almacenamiento de inmediato, antes de que salgan degradando la calidad visual de las semillas e infestando los alrededores.

A continuación, abordaremos 6 métodos de eliminación.


La fumigación con fosfina (convencional)

La fumigación con fosfina es 100 % eficaz para eliminar los brúquidos adultos y las larvas: se introduce fosfina (PH3) en una cámara hermética durante al menos 10 días. Este método no deja residuos en los granos. No obstante, requiere una instalación específica completamente hermética y operadores certificados (la fosfina es una sustancia peligrosa para el ser humano). Tras el tratamiento, las larvas muertas permanecen en el interior de los granos. Esto reduce la tasa de granos perforados, pero no la de granos atacados.

El insecticida: K-Obiol© ULV 6 (convencional)

El insecticida K-Obiol© ULV 6 (deltametrina y butóxido de piperonilo) es un insecticida de contacto e ingestión aplicado en nebulización. Es el único insecticida autorizado sobre proteaginosas en almacenamiento. Su eficacia frente a los brúquidos es próxima al 100 % y su persistencia de acción es de al menos 6 meses. Es necesario dejar que los granos se calienten para efectuar el tratamiento coincidiendo con la emergencia de los brúquidos. Esta solución curativa deja, sin embargo, residuos detectables en el grano, aunque respetando la normativa europea.

El secador: calentamiento con aire caliente a 50 °C (biológico)

El calentamiento con aire caliente reduce rápidamente la humedad de los granos al 14 %, además de eliminar los brúquidos (incluidas las larvas en el interior de los granos mediante choque térmico). Atención: un secado demasiado intenso o demasiado rápido puede dañar las semillas. Es necesario mantenerse entre 50 °C y 70 °C.

La congelación (biológico)

Los granos se enfrían a una temperatura de -20 °C durante 4 a 5 semanas, lo que resulta mortal para los brúquidos. Esta solución requiere disponer de un congelador y no es adecuada para tratar grandes volúmenes. En Francia, generalmente la ofrecen empresas de servicios especializadas.

Infografía de control de brúquidos en poscosecha: cosecha y secado temprano, fumigación, calor/frío, tierra de diatomeas, big bag hermético con CO₂ y clasificación óptica

El almacenamiento bajo atmósfera modificada (biológico)

Tras la cosecha, las semillas se colocan en un entorno totalmente hermético con inyección de dióxido de carbono. La creación de una atmósfera modificada con alto contenido de CO₂ provoca la mortalidad total de los insectos. Los brúquidos adultos son eliminados en 48 horas. Es necesario esperar hasta 21 días para constatar la mortalidad total de las formas ocultas y las formas más precoces (huevos, ninfas y larvas, posiblemente alojadas en el interior de los granos). Este método no deja ningún residuo y puede aplicarse en silos o big bags herméticos.

La intervención en el almacenamiento para respetar los criterios de comercialización (ausencia de insectos vivos) no reduce la tasa de granos atacados, pero sigue siendo necesaria para limitar la infestación de las zonas de producción. Se recomienda realizar una operación de cribado y limpieza de las semillas antes de su comercialización, de modo que se eliminen los restos de insectos muertos.

Existen otras técnicas de control en almacenamiento:

  • tostado (únicamente para alimentación animal: cocción del grano a 280 °C).

  • tierra de diatomeas (provoca microcortes mortales en el insecto, pero esta solución no es adecuada para grandes volúmenes).

  • radiación por microondas (costosa y con escasas instalaciones operativas).


Una técnica prometedora: los cultivos asociados en campo

Los cultivos asociados se basan en varios principios de control alternativo: la perturbación olfativa, la favorización de los auxiliares y el efecto señuelo. Estas técnicas aún son poco utilizadas y están todavía en proceso de documentación en Francia.

Para las habas, la asociación binaria con cereales permite atraer auxiliares (resultados observados utilizando avena o cebada). Por otro lado, la asociación haba/guisante forrajero podría permitir perturbar el reconocimiento olfativo de los brúquidos, ya que éstos atacan los guisantes (efecto señuelo).

Para las lentejas, algunas observaciones de campo realizadas por productores parecen indicar que el alforfón y el centeno, en asociación con la lenteja, desempeñarían un papel en la reducción de la presión de los brúquidos. Por último, el cultivo del lentillon de Champagne (cuya floración se produce 2 a 3 semanas antes que la de las lentejas tradicionales) permitiría desplazar el estado de sensibilidad del cultivo con respecto al ciclo de desarrollo de los brúquidos.

Agricultor inspeccionando cultivo de garbanzos en el campo, evaluando calidad y sanidad antes del almacenamiento

Lo esencial que debe recordar

Las leguminosas tienen un futuro prometedor. Sin embargo, los brúquidos constituyen una amenaza mayor, cuya progresión se explica por el cambio climático, el aumento de las superficies de cultivo de leguminosas en Francia y el desarrollo de resistencias a ciertos insecticidas.

En el control de los brúquidos, hay que tener en cuenta:

  • la retirada de ciertas materias activas;

  • la evolución del número de intervenciones autorizadas para combatir los brúquidos;

  • la normativa relativa a las condiciones de intervención para efectuar el tratamiento;

  • el largo periodo de sensibilidad del cultivo (periodo de floración y formación de vainas).


En caso de infestación, la intervención en el almacenamiento para eliminar los brúquidos es indispensable. Es necesario cosechar pronto para mantener los brúquidos atrapados en el interior de las semillas y eliminarlos a continuación por métodos convencionales (fumigación con fosfina, K-Obiol© ULV 6) o biológicos (calentamiento, congelación, atmósfera modificada).

Por último, el cultivo asociado es una perspectiva prometedora para reducir la presión de los brúquidos a nivel de campo. Esta técnica comienza a estar documentada en Francia, pero sigue siendo poco habitual.


Lectura adicional

TERRE UNIVIA, TERRE INOVIA, junio de 2015, Lucha contra los bruchidos de la féverole en almacenamiento, ficha técnica.

PIERRE LANTRIN, INRAE, junio de 2020, Búsqueda de prácticas innovadoras en granjas para el control de poblaciones y/o daños de bruchidos en féveroles y lentejas, Memoria.

Repetición del seminario web Proléobio 22/03/2021: viabilidad técnico-económica de las lentejas.



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